Homenaje a Queneau

“Ejercicios de estilo” o cómo aprender teoría literaria mediante la práctica literaria

Purificació Mascarell

Purificació Mascarell es profesora de Teoría de la Literatura, Literatura Comparada y Estudios Culturales de la Facultat de Filologia, Traducció i Comunicació de la UV.

Forma y fondo. Significante y significado. Expresión y contenido. Cómo y qué. Empiezo cada curso igual que lo termino: insistiendo en la doble dimensión de los textos literarios, en su condición lingüística y en su condición conceptual e ideológica. Una es tan determinante como la otra. Y la contemplación de ambas resulta imprescindible para la creación artística, el análisis y la crítica literaria.

Los formalistas rusos, los fundadores de la Teoría de la Literatura como disciplina hace ya más de un siglo, pusieron sus propias etiquetas a los dos niveles de todo texto narrativo. Hablaron de la “fábula” para referirse a los hechos desnudos, a la trama, a lo que ocurre en el relato. Y nos legaron un término fascinante, “siuzhet”, para aludir a la forma y la organización que toma esa fábula para materializarse en un texto literario.

Las cosas se pueden decir de muchas maneras, ¿verdad? Todos lo sabemos casi de manera innata. No es lo mismo “Juan, quiero que lo dejemos” que “¿sabes una cosa, Juan? Creo que estarías mucho mejor sin mí”. En efecto: las cosas se pueden decir de muchas maneras. Una misma “fábula” puede plasmarse en múltiples “siuzhets”. El lenguaje se amolda a nuestras intenciones, a cómo queremos transmitir el mensaje para que resulte interesante, jocoso, suave, delirante, directo o vulgar. Y sobre todo esto quería que reflexionaran mis alumnos.

Leímos Ejercicios de estilo de Raymond Queneau, en la maravillosa traducción de Antonio Fernández Ferrer para Cátedra, y entendimos que una anécdota trivial puede contarse de 99 formas diferentes, o más. Queneau, con su ensayo de literatura experimental, con su afán lúdico típico del Oulipo, nos daba una lección entre risas: el lenguaje es tan versátil, tan rico, tan maleable, que podemos jugar con él hasta el infinito, siempre que sepamos “trabajarlo” como un alfarero trabaja el barro.

A veces el fondo puede devenir una mera excusa para divertirnos con la forma.

El anzuelo estaba echado. Propuse a mis casi trescientos estudiantes de Teoría de la Literatura del curso 2020/21 que le rindiéramos entre todos un homenaje colectivo a Queneau. A partir de tres microrrelatos que yo misma escribí ad hoc, mis alumnos debían realizar variaciones libres, cuanto más originales y arriesgadas mejor. Esa era la consigna.

Mis propuestas, los relatos base para experimentar, eran estos:

Ilustración de Ana Benlloch Cervellera.

1.Una madre pasea con su hijo pequeño por una feria instalada a las afueras de Madrid. Un vendedor de globos se les acerca para ofrecerles su producto y el niño pide encarecidamente un globo rosa decorado con la figura de Peppa Pig. Su madre discute el precio del producto con el vendedor y, finalmente, saca un billete de cinco euros de su bolso y el pequeño, a cambio, coge su globo con la manita derecha. Emocionado, anda delante de su madre unos metros y, cuando se vuelve a mirarla, otro niño más mayor pasa corriendo, choca con el pequeño y, como consecuencia del accidente, el niño del globo cae al suelo soltando su juguete. El globo se eleva sin remedio por encima de las cabezas de la madre y del crío, que inmediatamente rompe a llorar desconsolado.

Ilustración de Ana Benlloch Cervellera.

2. Una pareja de novios está merendando un crêpe de chocolate y nata en la plaza de la Reina de València. Suena el móvil de la chica y se oye, de melodía, la última canción de C. Tangana. El chico pone cara de desagrado y recrimina a la chica que vive obsesionada con ese rapero. La chica le contesta que él está loco por Rosalía y que ella no se queja. El camarero que limpia la mesa cercana sonríe por lo bajo y sacude la cabeza divertido. Tras reunir entre los dos el dinero para pagar el crêpe, la pareja se marcha enfurruñada del local. El camarero descubre, diez minutos después, que han olvidado sobre la mesa un libro de Henry James. Hojea el volumen y lee la dedicatoria manuscrita que hay en la segunda página: “No me puedo olvidar de la que me dijo que siempre para siempre estaría para mí”.

Ilustración de Ana Benlloch Cervellenra

3. El primer día de vacaciones, el profesor González viaja con destino a Benidorm a pasar quince días en un hotel. En el maletero lleva la muñeca hinchable que le acompaña todos los veranos. En un control de carretera, una pareja de guardia civiles dan el alto a su vehículo y le preguntan adónde va y si viaja solo. El profesor comienza a temblar y a sudar. Nervioso, como siempre se pone ante la autoridad, titubea en su respuesta. Los guardia civiles intercambian una mirada inequívoca y le piden que abra su maletero. El profesor dice que no, que el maletero no. Los guardia civiles le obligan a bajar del coche y a enseñarles lo que lleva escondido. Al ver la muñeca hinchable vuelven a intercambiar una mirada inequívoca y le indican al profesor que siga circulando.

Los grupos de Hispánicas, Estudios Ingleses y Lenguas Modernas avivaron el ingenio y pusieron en marcha la imaginación. El resultado se encuentra en los tres irrepetibles libros que a continuación pueden descargarse y disfrutarse:

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