Literatura Reseñas de libros

Por otra Edad Media

José Tébar Gómez reseña la obra de José María Monsalvo Antón, «Edad Media y Medievalismo»

Título: Edad Media y medievalismo

Autor: José María Monsalvo Antón

Año de publicación: 2020

Plaza de edición: Madrid

Editorial: Síntesis

Género: ensayo

Idioma: castellano

Encuadernación: tapa blanda

N.º de páginas: 374

ISBN: 978-84-1357-044-0

¡Cuán defenestrada y alabada ha sido la Edad Media! Posiblemente haya sido el periodo más idolatrado —y más oscurecido— de los últimos doscientos años por parte de movimientos como la Ilustración, el liberalismo, el romanticismo o el socialismo. Todos ellos han arrojado luz sobre el pasado con distintas velas, y todos desde el denominador común del presentismo, tamizado por los intereses políticos o los prejuicios que imperaban en ese momento. Esta es una de las razones —la cual también motiva el título de la presente reseña— por las que José María Monsalvo Antón, medievalista y catedrático en la Universidad de Salamanca, ha escrito Edad Media y Medievalismo: reivindicar una Edad Media desde el medievalismo profesional, un tiempo alejado de las brumas de la fantasía y de las visiones oscurantistas y generalistas. También ofrece una guía para el lector —en este caso el estudiante de grado fundamentalmente— en la evolución de la disciplina medievalista desde el nacimiento de la ciencia histórica allá por el siglo XIX y una serie de herramientas (recursos, consejos) y conocimientos destinados a facilitar la tarea investigadora del iniciado.

Así, podemos diferenciar dos partes dentro del libro. Una primera dedicada a la evolución del concepto «Edad Media» y su percepción en épocas posteriores (introducción y caps. 1 y 2). Y otra, más extensa, donde se exponen las fuentes sobre el período medieval que el historiador tiene al alcance, así como el cómo usarlas y el cómo se han usado (caps. 3 y 4), y, finalmente, el recorrido que el medievalismo profesional ha trazado desde mediados del siglo XIX hasta hoy (caps. 5-7). Anexos el lector puede encontrar una serie de textos y recursos dispuestos para profundizar en las materias tratadas y ofrecer al estudiante deseoso de conocer la época medieval una serie de recursos —casi todos al alcance de un clic— para su formación y su vida académica. Veamos cada capítulo pormenorizadamente.

La introducción (en la que se incluyen, claro está, los objetivos y el porqué del libro) y el primer capítulo tratan, como ya decíamos antes, el concepto mismo de «Edad Media» desde el punto de vista histórico, es decir, sus límites temporales y geográficos, así como la miríada de lentes con las que, desde el siglo XV hasta hoy, se han apreciado los siglos medievales (el humanismo, la Ilustración, el marxismo, el liberalismo, los nacionalismos y el romanticismo, la cultura de masas, etc.), visibles tanto en novelas como en películas, series, videojuegos, idearios políticos o ideas a pie de calle.

El segundo capítulo se dedica a rescatar este periodo de la defenestración a la que continuamente se ve y se ha visto sometida la Edad Media, presa desde hace décadas de prejuicios y falsas creencias generalizadas que en parte los productos culturales, literarios y audiovisuales han contribuido a extender. Hay razones para apreciar el período medieval, tanto por sus logros como por su herencia prolongada hasta hoy. En concreto, el autor enumera siete: 1) el papel de la Iglesia en la preservación de la Antigüedad y uniformidad de Europa Occidental; 2) el dominio del entorno que permitió extender los cultivos como nunca antes y erradicar prácticamente el hambre entre los siglos XI y XIII; 3) el feudalismo, las ciudades y su papel en la formación del capitalismo; 4) la aparición de un modelo de familia nuclear y patrilineal vigente todavía; 5) el comienzo de la formación de los estados actuales; 6) la creación de arte y patrimonio muy valioso, en la cúspide del cual se encuentran las catedrales, y 7) la creación de un gran volumen de obras en lengua vernácula (sin desaparecer el latín) cuyo eco se oye incluso hoy.

El tercer y el cuarto capítulo definen la fuente histórica, la clasifican según su tipología en una extensa y sintética tabla y desarrollan una explicación sobre sus tipos más importantes (crónicas, arqueología, literatura latina y vernácula, textos jurídicos, documentos de carácter económico, etc.).

Los tres últimos capítulos desarrollan la estela seguida por los investigadores desde el auge del historicismo y el positivismo, en la segunda mitad del VIII, hasta la actualidad, pasando por las aportaciones de Annales y de Marx. Los tres concluyen, a modo de apéndice, con el medievalismo español en cada una de sus etapas —de los albores del siglo XX a la Guerra Civil, durante el franquismo y desde la Transición a la actualidad—, mencionando nombres y estudios reseñables.

Cierran la obra las conclusiones del autor, que reflexionan sobre el futuro de la historia en general en el mundo digital en el que nos encontramos y sobre el papel del historiador y su labor en estos tiempos.

Pueden destacarse muchas virtudes de este libro. En particular, la claridad en la redacción y las continuas referencias que pueblan sus páginas, que orientan al lector a una bibliografía más especializada. También, pensando en el neófito, la incorporación de textos anexos y recursos muy diversos (revistas, compendios, libros, manuales, grupos de investigación, etc.) para iniciarse en la investigación. Es asimismo destacable el esfuerzo del autor por poner al día el estado de las investigaciones sobre la Edad Media, aunque sea de forma general, tanto en Occidente como, en particular, dentro de España. Si tuviésemos que señalar algún aspecto negativo —cuesta, sin duda— o mejorable, diríamos que echamos en falta, en los apartados dedicados a las fuentes, exposiciones acerca de la metodología histórica centrada en la Edad Media, es decir, sobre la manera en que se puede aplicar el conocimiento de las fuentes en una investigación como las que se describen en los capítulos basados en historiografía.

Recomendamos, en fin, este libro a cualquiera con interés en adentrarse en el fascinante mundo de la ciencia histórica, sobre todo al medievalista, como resulta obvio, aunque es asequible para cualquiera que desee conocer más, teniendo en mente sobre todo los contenidos del primer y el segundo capítulo. El estudiante interesado en escribir en un futuro una tesis centrada en la época del Medievo debería tener, sin duda, este libro como pieza de referencia.

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