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«Exterminad a todos los salvajes»: colonialismo, imperialismo y «limpiezas étnicas»

Ángel Serna se sirve de la miniserie Exterminate All the Brutes para reflexionar sobre el exterminio a lo largo de la historia.

Ángel Serna Ferrer

«Esta es una historia, no una contribución a la investigación histórica». Con estas palabras Sven Lindqvist comenzó Exterminate All the Brutes (2021), una de sus obras más profundas y viscerales. La frase «exterminad a todos los salvajes» —pronunciada por el protagonista de El corazón de las tinieblas, novela corta de finales del siglo XIX escrita por el viajero y novelista de origen polaco Joseph Conrad— sirvió al autor sueco para reflexionar sobre los orígenes del Holocausto judío que tuvo lugar en el corazón de Europa durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Al igual que Hannah Arendt (Los orígenes del totalitarismo, 1951), Lindqvist vio en la violencia racista cometida por el hombre occidental en los diferentes ámbitos coloniales un precedente clave para entender el auge del fascismo y del totalitarismo en Europa y, en consecuencia, para explicar los orígenes de unas políticas de exterminio cuyo punto de mayor expresión lo encontraríamos en el campo de concentración y de exterminio Auschwitz-Birkenau, el lugar de memoria del genocidio por excelencia.

Lo cierto es que una de las ideas comunes en el imperialismo europeo de finales del siglo XIX y principios del XX fue la conocida como «misión civilizadora». Esta concepción supremacista, que se nutrió de la teoría del darwinismo social y de la selección natural, fue utilizada como mecanismo para legitimar la colonización y la explotación de territorios. Así pues, fue en las colonias y los protectorados que los países poderosos de Europa tenían por todo el mundo —aunque especialmente en África— donde se observó por primera vez una violencia racista y sistemática. Fue allí, antes de las dos guerras mundiales, donde los europeos pusieron por primera vez en práctica políticas de segregación y exterminio que desembocaron en «limpiezas étnicas». En este sentido, es oportuno subrayar el adelantado uso de campos de concentración como forma de represión en la Guerra de Independencia cubana (1895-1898), la experimentación de innovaciones armamentísticas y la utilización de diferentes métodos químicos y otros aspectos de «guerra sucia» por parte de las potencias europeas en los múltiples conflictos coloniales, sin olvidar tampoco el casi completo exterminio de las comunidades herero y nama del África del Sudoeste Alemana (actual Namibia) a principios del siglo XX o los efectos devastadores del criminal colonialismo belga en el Congo, territorio que fue propiedad privada y exclusiva del monarca Leopoldo II (Casanova, 2020).

Fotos de HBO España. Recuperada de cinemagavia.es.

Por su parte, aunque EE. UU. no llegó a ser una potencia imperial (al estilo de Francia o Gran Bretaña) hasta después de la Segunda Guerra Mundial, el país norteamericano basó gran parte de su desarrollo político y económico en las plantaciones del sur y en la expansión hacia las grandes llanuras y la costa oeste, un desarrollo siempre a costa de la población nativa —con planes de desplazamiento forzoso, guerras y políticas de segregación desde la década de 1830— y de la esclavitud y posterior discriminación de la población afroamericana (Bosch, 2005).

En España, podemos observar la violencia racista e imperialista, por ejemplo, en el protectorado de Marruecos y en la deshumanización del magrebí, denominado «moro» de forma despectiva. La mayoría de las colonias españolas se habían independizado a lo largo del siglo XIX, por lo que a principios del siglo XX la monarquía y las élites políticas incentivaron y apoyaron la intervención militar en África con la premisa de conservar el «prestigio histórico de la nación». Además, para comprender la importancia que ha tenido el colonialismo español en Marruecos en la historia de la España del siglo XX, debemos tener en cuenta la conexión evidente entre los militares africanistas (aquellos que habían hecho carrera militar en las colonias) y el golpe de Estado que dio origen a la Guerra Civil española en 1936 y a la posterior dictadura franquista (Macías, 2019).

Recientemente, el cineasta haitiano Raoul Peck (I Am Not Your Negro, 2016) ha adaptado esta obra de Sven Lindqvist en forma de serie documental. La miniserie, titulada Exterminate All the Brutes, puede verse a través de la plataforma HBO Max. En ella se plasman de forma impactante y explícita muchas más cosas de las que se hayan podido decir hasta ahora. A pesar de contar con errores históricos menores, la serie, al igual que el libro, tampoco pretende ser una contribución a la investigación histórica. Es, simplemente, una historia: una memoria frente al olvido de las víctimas del imperialismo y del racismo en la historia reciente. Al fin y al cabo, como diría Géraldine Schwarz (2019), se trata de «comprender lo que era para saber lo que es, de devolver a Europa sus raíces, que los amnésicos intentan arrancarle» (p. i).


Referencias

Arendt, H. (1951). The Origins of Totalitarianism. Harcourt & Brace.

Bosch, A. (2005). Historia de Estados Unidos: 1776-1945. Crítica.

Casanova, J. (2020). Una violencia indómita: el siglo XX europeo. Crítica.

Macías, D. (2019). Franco nació en África: los africanistas y las Campañas de Marruecos. Tecnos.

Schwarz, G. (2019). Los amnésicos: historia de una familia europea. Tusquets editores.

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