Eventos

¿Para qué un club de estriptis si tienes «The Full Monty: el musical»?

Os traemos una crónica de «The Full Monty: el musical», una adaptación de la conocida comedia de 1997.

El pasado miércoles 2 de marzo asistí, como miembro de la revista Parnaso, a la primera representación en el teatro Olympia de Valencia del musical The Full Monty: el musical, cuya trama se centra en Jota, recién divorciado y en paro, que tiene que conseguir dinero rápidamente para pagar la pensión de su hijo si no quiere que le quiten la custodia. Con este pretexto y tras darse cuenta de que muchas de las mujeres de su alrededor habían pagado una cantidad considerable para ver a unos estrípers, convence a su mejor amigo Dani y a un puñado de excompañeros de la fábrica en la que trabajaba —que irán apareciendo a lo largo de la trama— para montar un espectáculo similar. Sin embargo, no va a ser fácil, porque ninguno de ellos se parece a la imagen que a cualquiera de nosotros se nos viene a la mente al pensar en un estríper.

No fue poca mi sorpresa cuando, sin siquiera haber buscado la sinopsis del musical, me senté en la butaca, se apagaron las luces y, preparada para una función teatral, lo que en realidad presencié fue un estriptis en toda regla. La obra empieza de forma impactante, eso es un hecho, al menos para alguien —como una servidora— que prefiere acudir a este tipo de eventos sin saber nada de la trama. Quizás si te molestas en buscar de qué va la obra o, como mínimo, qué es un full monty, es posible que no te lleves el susto que me llevé yo. A lo mejor incluso te enteres de que es una versión de una película inglesa de 1997 de la que yo no tenía noticia.

Después de este sorprendente inicio, el musical se convierte en una obra bastante graciosa —y lo dice alguien con un sentido del humor un tanto exquisito—. Los personajes que forman el grupo de excompañeros de la fábrica vienen cada uno con una característica prototípica que los convierte casi en arquetipos divertidos, y los actores están perfectamente a la altura. Es cierto que, al principio, ciertos comentarios de corte machista por parte de algunos personajes —por ejemplo, burlas hacia un personaje masculino porque realiza las tareas del hogar— me pusieron en alerta, pero al final resulta evidente que no se trata de una cuestión ideológica que envuelve la obra, sino de la caracterización de algunos de los personajes masculinos que, de hecho, se ven también afectados por los roles de género, que los perjudican con prejuicios machistas que se ven presionados a cumplir.

En cuanto a las canciones, la mayoría de ellas son buenas. Personalmente, algunas de las armonías que resultaban de la combinación de varias voces cuando cantaba más de un personaje me parecieron exquisitas. Los actores, por su parte, fueron muy correctos en su interpretación musical. Además, muchas de las canciones son pegadizas, tanto que el público terminó cantando el estribillo de la canción final… si bien es cierto que, de momento, no las incluiré en mi lista de reproducción para la ducha.

En general, la obra es divertida y una decisión acertada si quieres pasar un buen rato y entretenerte. Incluso tiene algunos —pocos pero existentes— momentos emotivos que, aunque no te cambiarán la vida, vienen bien para descansar un poco de tanta risa. Además, ¿para qué quieres ir a un club de estriptis si con The Full Monty: el musical matas dos pájaros de un tiro?


Imagen destacada: Cartel del musical. Recuperado de culturacv.com.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: