Traducción

Traducción al español del relato «Pee On Water»

Rachel B. Glaser, una de las mejores novelistas jóvenes estadounidenses, nos narra, en unos cuantos párrafos, millones de años de evolución, y da cuenta de cómo han ido cambiando nuestras preocupaciones y la forma de relacionarnos mediante algo tan básico como el lugar donde hacemos nuestras necesidades.

Mar Colomer Calleja (@maranniral)

[Traducción extraída de mi Trabajo de Fin de Grado (tutorizado por Francisca Suau), corregida y ampliada posteriormente y con una ilustración propia añadida].

Pis en el agua

Aunque es ajena al antiguo pasado del mundo, la sangre joven corre en círculos similares. Todos los huesos proceden de cuatro abuelos. Dientes de leche y dientes de leche a lo largo de la historia. Las chaquetas no solían abrocharse. No había una sola puerta.

La Tierra es redonda y vasta, completa y abrasadora en sus primeros años. Las estrellas se expanden en una mancha brillante contra la pizarra. Un aliento exhalado de forma tan gradual que el aliento se olvida. Los vientos soplan de un lado para otro. Las nubes cambian perezosamente de forma. El sol voluminoso no deshielará los obstinados bloques de hielo. Las lágrimas derretidas corren, luego se congelan. Las diminutas células se deslizan en células diminutas. El viento aprende a silbar. El sol comienza a ponerse en una exhibición de colores. El hielo se derrite en océanos, lagos y estanques. Las primeras hojas crecen en las plantas. Los pececillos tiemblan en el lago. Tiemblan, tienen bebés, bebés que tiemblan. Reptan. Escarban. Pican. Muerden y mastican las plantas. Las hojas crecen más intrincadas. Los seres comienzan a estirarse con ellas, pequeñas vidas. Ahora se arrastran por la arena. Ahora miran tras ellos. Comen plantas. Comen estómagos. Lamen huesos. Hacen pis en la hierba. Pis en la tierra. Pis en la nieve. Los dientes y las garras rasgan su piel. El agua llena sus pulmones. La sangre llora en un estanque negro. La sangre se seca en las hojas. La sangre se vuelve marrón en el pelaje.

Criaturas grandes como montañas pisotean la cima de las montañas. Después otras nuevas. Nuevas. Plumas, picos, pezuñas. Las nubes se arrastran con suficiencia. Se respira aire fresco. Los átomos topan y se agolpan. Los pájaros tienen sexo. Los osos tienen sexo. El sol es mejor cuando se pone. Los monos juegan con palos. Los monos comen hormigas. Se ponen cachondos con el culo de los demás. Los monos follan por detrás. Duermen en hojas, en barro, en árboles. Protegen a sus bebés y les enseñan. El sol brilla en sus ojos, creando chispas en ellos. Las hormigas deambulan, cambiando de dirección de forma consciente. La lluvia hace que se estremezcan, las hace felices. Los monos controlan sus expresiones faciales. Los monos se vuelven inteligentes. Dos monos se miran con complicidad. Los árboles se mecen. Los pájaros parlotean. La complicidad está encerrada en una mirada. Miran hacia otro lado. Miran hacia atrás. Tienen niños sofisticados. Los nuevos monos cada vez necesitan menos pelo que los proteja. Tienen bebés. Pelean, dan puñetazos, sacan los dientes y muerden. Se ven atractivos los unos a los otros. Crían a sus bebés lejos del resto. Los machos intentan tener sexo de frente con las hembras. Las tetas se hacen más grandes para recordarles a los machos la sensación que los culos les daban.

Esta es la agradable época de los primeros hombres y de los monos, antes de que las colillas de cigarro engordasen la hierba. Sin plásticos, sin plegarias. La madera no está cortada en listones, sigue viviendo en los árboles. La lluvia es sorprendente, habitual. Los hombres y los monos abandonan su vida junto a su cuerpo. Los primeros hombres pintan, lloran, contemplan el fuego. Hacen pis en la hierba. Pis en la tierra. Usan pieles, tienen bebés, capturan perros. Se encariñan con los perros. Se detienen en los océanos y en sus dispersas orillas. Los palos complican la hierba. La hierba complica la arena. El suelo y las miles de cosas que hay encima. Curvas y bultos. Nubes desiguales. Pero el tic tac del despertador continúa a través de la mañana hacia la tarde, las hojas viven, las hojas caen, las hojas viven, las hojas mueren.

Los hombres montan a caballo, vagan por las llanuras, viven en árboles, en cuevas, se quitan las legañas de los ojos. Bailan al compás, convierten la madera en flechas. Placer y diversión acompañados de aburrimiento y pérdida. La diversión de las manos que se deslizan sobre el agua. Del barro que rezuma entre los dedos de los pies. Se echan el cabello enredado hacia atrás. La suciedad se acomoda sobre la piel.

Unos hombres se agachan entre los arbustos. Caballos caídos, sangre en el suelo. Sangre en la hierba. Sangre en los sesos. Piernas separadas de sus cuerpos. Los árboles están quietos, se mecen, se quedan quietos. Se abre el primer restaurante. Los familiares se parecen. Los perros capturados también se encariñan con el hombre. La medianoche espera a que la gente la traspase con valentía. Se inventa un cepillo de dientes con cerdas. Los dientes de león pierden sus pétalos, les crecen grandes cabezas esponjosas.

Jornadas de trabajo. Manos en los rastrillos. Manos en las palas. Manos en las rocas. Manos en la arcilla. Manos en el agua. Dolores en los huesos, dolores en los músculos, dolores en la cabeza. La noche persigue al día. Las estaciones cambian con lentitud. La gente hace pis en los arbustos, en las zanjas abiertas. Hay trabajos, escuelas, canciones. Hay mamás y papás. Jóvenes y que llevan a sus hijos descuidadamente por la calle. Más mayores y con las manos llenas de dinero. Los hombres están a gusto montando a caballo. Les lanzan flechas con arcos tensos, se las lanzan de vuelta cerca de las orejas, las sueltan en un vuelo salvaje. La sangre se seca en la arena. La sangre se seca en el pelo.

El sol proyecta las sombras de las pirámides sobre la arena compacta. Una chica se despierta con diecisiete años. El calor es caluroso en la calle. Arena en los dientes.

—¡Hermana! —dice su novio.

Le regala poemas de amor escritos en lengua pictórica. Tratan sobre bañarse juntos en el río, y tocar y coger peces rojos. La chica se ríe:

—Hermano, ¿qué peces?

—Los que tienen una textura agradable en las manos. —Le da un codazo.

El chico busca miel todo el día. Junto a otros, sacrifica un animal. Le quitan las entrañas de más abajo y llenan el cuerpo de hogazas de pan, miel y especias. Se lo ofrecen a un dios. El novio se escabulle para encontrarse con la chica de diecisiete años. Se emborrachan, lengua con lengua, lengua con labios, lengua con nalgas. Ella se introduce miel y excremento de cocodrilo en la vagina para bloquear el esperma. Inhalan nenúfares, se colocan, se duermen con torpeza.

Las sillas son raras. Permanecen pacientemente en las habitaciones. La grasa de cordero se hierve para hacer jabón. Las rocas se disparan con cañas de bambú. Los condones se hacen con pescado e intestinos de animales. A los hombres les gusta tocar el laúd. Hacen pis en privado. Pescan peces con anzuelos. Los cogen con las manos rígidas. Los desenganchan y estos los miran con ojos de pez bien abiertos, ansían el agua, ansían el agua. Las enfermedades se retuercen, se aferran a las células, a los genes, a la piel. Un obispo escribe un libro en el que recomienda dejar que los niños vivan su infancia. Dice que se debería estimular el alma de los bebés «mediante besos y abrazos», que «los niños deberían aprender a jugar». Los niños cuentan chistes en voz alta más veces. Ponen las cucharas en equilibrio sobre sus narices. Se tumban en el campo floreado y canturrean.

Un lago permanece quieto y húmedo, crea una calma dinámica. Las chicas ya no nadan en los lagos. «Los peces nos muerden los mu-muslos!». Un quejido colectivo. A los patos no les importa una mierda. «Más para nosotros». Los patos se meten la cara entre las plumas.

—Habéis ca-cambiado. —Observan a las chicas—. Antes llevábais el cabello enredado.

—No nos lo recuerdes. —Las chicas miran el lago con los demás, por la calma dinámica.

Ilustración de Mar Colomer Calleja (2020).

Un inventor rebelde está harto de la mierda en la calle. De la mierda en los arbustos, del pis en los charcos. Se pasa las tardes solo, trabajando con ahínco en un «básico» para su madrina, la reina. Su esposa se burla. Sus amigos se burlan. Él juega con las tuberías. Mientras tanto, caga en la letrina. Huele a pis en la acera. Quiere una máquina que lo haga todo invisible rápidamente. Consigue fabricar un inodoro. ¡Una maravilla de la fontanería! Lo prueba. Hace pis en el inodoro. Cada gota brilla. Un tirón de la cadena y el inodoro responde, ¡una ola mágica! El sistema de alcantarillado no está tan avanzado como para encargarse de la evacuación del agua. Un hedor se escapa por las tuberías. Los amigos del inventor se burlan. Nunca construye otro, aunque tanto él como la Reina usan los suyos.

La primera fábrica de chocolate. El primer anuncio. Aumentan las bromas largas y habituales de los amigos. El joven Beethoven se queda sordo porque su padre lo muele a palos. A los perros les molesta que les examinen las orejas. Mortíferas epidemias de fiebre que matan a miles de personas. Un grupo de aventureros confabula para que suceda algo. El año sin verano. La nieve de junio cae en capas. La chica de diecisiete años es detenida por llevar pantalones. El primer imperdible. El primer saxofón. Un lápiz que tiene goma de borrar. Dos personas dicen lo mismo al mismo tiempo y se ríen. Se descubren diamantes en África. Se descubren diarios en los cajones de ropa interior. El primer rodado del huevo de Pascua de la Casa Blanca. El primer atraco de un tren. Los boxeadores comienzan a usar guantes. Los inodoros funcionan con nuevos sistemas de alcantarillado. Todo el mundo comienza a hacer pis en el agua.

En la Exposición Universal, alguien enrolla un gofre y coloca helado dentro. Se inventa el plástico. Luces de neón. 127 besos en una única película. Se retiran los caballos del departamento de bomberos. Los hombres están a gusto montando en coche. Chuck Berry transforma el tiempo en espacio, lo convierte en ritmo y este se mantiene. Suena. Las mujeres se echan desinfectante Lysol en la vagina para prevenir el embarazo. Millones de cuerpos son sepultados bajo tierra. Las bombas se hacen con químicos que ponen los pelos de punta. La chica de diecisiete años observa en el inodoro la forma de la mierda que permanece allí, completa como una sola cosa, de tamaño similar al pene de su novio. No igual, pero parecido al menos, y pone su mano sobre el agua, extendiendo los dedos para recordar la longitud.

Coches a punto de estrellarse. Banderas desfilando por todas partes, después clavadas en la luna. Una hermana pequeña ordena sus cromos de béisbol por pibones. Los animales salvajes ya no tienen sitio. La tierra se llena de edificios de tal manera que, cuando las chicas y los chicos de ciudad escapan al aire libre, «Dios» los espera en el campo. Coches que se estrellan, cristales en miles de fragmentos. Modelos adolescentes enormes y ambivalentes se pasean por las vallas publicitarias de las autopistas. El polvo se acumula entre los botones del mando del videocasete.

Un grupo de niñas de sexto de primaria pasa el rato con niños de sexto de primaria, y los niños empiezan a buscar en las cintas de vídeo algo que les quieren enseñar a las niñas. Las niñas no saben qué es, pero se ríen e intentan sentarse de manera que sus estómagos no se arruguen, pero se arrugan de todos modos. Un niño mete el vídeo, y es de un hombre violando a una mujer contra una máquina de pinball. Los niños de sexto miran fijamente, dejando las papas en el cuenco. Un niño se ríe. Una niña lo intenta, también se ríe un poco.

Los paseadores de perros pasan a buscar a sus perros. Mierda en el plástico. Mierda en la basura. Mierda en la hierba. Pis en la hierba. Pis en la acera. Pis en pis. Coches a punto de estrellarse. El Ketchup se mantiene en su bote con orgullo. La ropa interior se agranda poco a poco en los culos. Las balas encuentran su lugar acogedor dentro de los cuerpos. Las mamás y los papás hablan en susurros mientras los niños fingen que duermen en el asiento trasero. La nieve cae toda la noche, todos se despiertan de buen humor.

Harper dribla el balón por la cancha, custodiado por Ward, simula con la cabeza que va a la derecha, pasa a la izquierda a Pippen. Pippen contra Oakley, mira a ver si Longley ha posteado, pero Longley no ha posteado, Longley está enredado con Ewing. Los brazos de Longley se enroscan alrededor de Ewing, mientras que los pequeños ojos de Longley buscan encontrarse con los ojos de Steve Javie, pero los ojos de Javie siguen el balón. Pippen tira a Oakley, luego pasa a Kerr, quien la rebota a Jordan. Jordan sostiene el balón, sus ojos brillan. La pasa de vuelta. Solo, detrás de la línea de tres puntos, Kerr respira hondo, hace una mueca, lanza el balón en espiral en un intento de tres puntos, y este golpea el borde y sale de los límites.

Asesinan a alguien que lleva una camiseta de Mickey Mouse. Sangre en la cabeza. Sangre en el ratón. Sangre en la acera. El ratón sigue sonriendo. El sol se mueve rítmicamente. El cielo se queda quieto. Los bebés crecen más fuertes. Las rocas permanecen. Las pinturas permanecen. La gente se va. La sangre se ralentiza y luego se asienta. Las lenguas se calientan y hacen heridas en la boca. Las sitcoms continúan. Los nuevos cadáveres se colocan en madera. Los astronautas invaden el espacio. Los cazadores de perros cazan perros. Luego el ruido, tierra sobre madera.

Las chicas se sientan fuera de un centro comercial con frío. Una chica está segura de que la vida se detiene cuando la tierra cae sobre la madera. Negra como el espacio exterior. Pero la chica de diecisiete años dice firmemente: «Cuando mueres, ves películas de tu vida una y otra vez». Las chicas sonríen, pero el frío les dice que es tierra sobre madera. Un chico hace círculos en el aparcamiento, con el culo en alto en el asiento de la bici. El esperma le muerde los huevos. Ojos húmedos nuevos. Lenguas con lenguas, tierra sobre madera.

Los móviles se utilizan como linternas débiles. Los adolescentes de ciudad descubren la hierba. La gente se ata bombas bajo la ropa y entra en los edificios. Las religiones se estiran a través del tiempo. Un perro atrapa un conejo, escucha su nombre, se da la vuelta, pierde al conejo.

Los edificios se vuelven más rectos, más robustos, más simples, más brillantes. En Año Nuevo, todos están graciosos con sus gafas de 2020, 2050, 2086. Todos los famosos encuentran el momento para morir. Los periódicos ya no son de papel. Los científicos siguen intentando conseguir que el dolor sea menos doloroso.

Despiertas con pensamientos a medias y la boca sucia. Recuerdas tu nombre y apellido. Pasta de dientes en el cepillo de dientes. El día cortado en horas. Derramas tu pis en el agua. ¿Recuerdas los campos con árboles, la hierba rebelde? No pudimos evitar llenarlo todo de cuadrados. Diccionarios, colchones, complejos de apartamentos. Todos los edificios de fachadas planas, con filas y filas de ventanas cuadradas. Páginas, pantallas, azulejos. Cubrieron las curvas con rectas. Los pájaros tienen sexo. Los osos comen basura. La vida todavía dura bastantes años. Muchos más que antes. La piel se arruga con el viento. Las velas tímidas y vergonzosas, su cabeza caliente. Muchas cosas siguen siendo las mismas. El día es ligero y se ve bien. Una pastilla de jabón se reduce a una esquirla.

Obra de referencia:

Glaser, R. B. (2014). Pee On Water. En Pee On Water and Other Stories. Massachusetts: University of Massachusetts Amherst. Recuperado de https://www.vice.com/en/article/nn4wdb/friday-tyrant-pee-on-water

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