Entrevistas

Entrevista con Fundación Democracia Deliberativa, un «think thank» dirigido por jóvenes

Desde la revista Parnaso, nos reunimos con Víctor Díaz Pozanco y Pablo Laín Guerrero para preguntarles sobre su nuevo proyecto: Fundación Democracia Deliberativa.

Silvia Tévar

¿Qué es Fundación Democracia Deliberativa? ¿Cuáles son vuestros objetivos?

Fundación Democracia Deliberativa es un think tank independiente de reciente creación, sin ningún tipo de adscripción partidista ni ideológica. ¿Qué es un think tank? Una especie de laboratorio de ideas. Queremos aportar propuestas a la esfera pública, tanto de reformas institucionales como de políticas públicas, así como ejercer de nexo entre la sociedad civil y las instituciones.

Por tanto, nuestro objetivo es doble. Por un lado, queremos servir de correa de transmisión de algunas demandas sociales, traduciéndolas al lenguaje de las instituciones desde una perspectiva muy pegada a la actualidad. Por otro lado, se trata de participar en el debate público con voz propia, aportando conocimiento y herramientas de análisis de las ciencias sociales a las cuestiones políticas. Por ejemplo, siempre que estamos en época de elecciones, se habla de que la «ley electoral» es injusta y de conceptos como el del «voto útil». Nuestra labor, siguiendo con el ejemplo, sería analizar las causas, estudiar hasta qué punto eso es cierto, enumerar qué ventajas y desventajas tiene el actual sistema electoral y proponer distintos cambios según qué criterio se quiera preponderar.

¿Cómo y por qué surge este proyecto?

El proyecto surge en la Universidad Autónoma de Madrid. Sentíamos que la universidad se nos quedaba pequeña. Queríamos pasar del conocimiento teórico a la práctica, aplicar conceptos de la ciencia política a casos reales, hacer análisis que lleguen más allá del círculo de nuestros profesores, plantear debates interesantes… En definitiva, conectar el mundo académico con lo institucional. Se trata de salir de nuestra burbuja de politólogos y desenvolvernos en el exterior.

¿Qué puede aportar un politólogo a la sociedad?

Sobre todo, conocimiento y aplicación práctica de este. Un conocimiento que es multidisciplinar: un politólogo tiene nociones de derecho, economía, historia, filosofía política, relaciones internacionales, etc. Todo ello es útil para desenvolverse en ámbitos tan distintos como la gestión estratégica de asuntos públicos, la comunicación o hasta el periodismo, sin olvidar la administración pública y la política institucional propiamente dicha, aunque ser politólogo y ser político son dos cosas bien distintas.

Volviendo a la pregunta, el perfil del politólogo puede aportar mucha creatividad a las administraciones públicas. De hecho, a veces bromeamos diciendo que debería haber un porcentaje mínimo obligatorio de politólogos en la administración. También puede trabajar en el sector de la representación de intereses, ayudando a empresas a transmitir sus puntos de vista a las instituciones.

¿Cuál es vuestro diagnóstico de la situación política actual?

No queremos mojarnos. Nuestras opiniones, plurales y, en ocasiones, distintas, no importan demasiado. La lucha partidista no nos interesa. Lo que sí parece obvio es que hay varias brechas en nuestra sociedad a las que la política, en el sentido amplio de la palabra, tiene que dar respuesta. Brecha económica y social, brecha territorial, brecha generacional, brecha digital, brecha de género, etc. Algunas de ellas han sido agravadas por la pandemia que nos ha tocado afrontar. Se trata de problemáticas que deben ser analizadas con un enfoque multidisciplinar. Por conectar esta pregunta con la anterior, sobre qué puede aportar un politólogo, partamos de tres conceptos: politics, policies y polity.

  • Politics se refiere a los procesos políticos como el juego gobierno-oposición, al debate en las instituciones y en los medios de comunicación, atendiendo a los movimientos de los partidos y grupos.
  • Las policies son las políticas públicas, aquello que llega a los ciudadanos, las medidas concretas para solucionar problemas.
  • La polity es el régimen político, la estructura institucional, es decir, las reglas del juego.

¿Cuál es la  situación actual en España? Tenemos un déficit de evaluación de políticas públicas (policies). Ahí es donde queda mucho por mejorar: sin evaluación de políticas públicas, no habrá una mejora de las mismas, y los politólogos podemos servir de ayuda en ese ámbito. En el terreno de la polity también, ya que, en nuestra opinión, en las instituciones no se debate de polity en profundidad, y un politólogo puede aportar propuestas propias, así como analizar  proyectos eventuales de los actores políticos, descodificándolos para empoderar a la sociedad.

Por otro lado, de politics andamos saturados. Cuando la mayoría de la gente piensa en política española, se le vienen a la mente las politics, aunque no lo sepa. Esto se debe al énfasis que ponen en este aspecto los medios de comunicación, especialmente la televisión, en un proceso no muy distinto al que opera en reality shows como La isla de las tentaciones. Recomendamos este provocador artículo de Verónica Fumanal al respecto.

En relación con las anteriores preguntas, ¿qué creéis que puede aportar nuestra generación a la sociedad?

Esperemos que muchos cambios a mejor en todos los ámbitos, no solo en el político. Realmente no sabemos lo que es vivir en una época de bonanza. Hemos vivido dos crisis económicas globales; cuando no habíamos superado del todo la de 2008, ha llegado el coronavirus… Todo un desafío que nos prepara para la lucha contra otro problema de escala mundial como es el del cambio climático.

Nosotros, los jóvenes, por la cuenta que nos trae, tenemos que liderar esa lucha.

Desde el punto de vista politológico, es muy interesante el tema de la transición ecológica. Es complicado predecir el futuro, pero acontecimientos como la revuelta de los chalecos amarillos parecen apuntar que la transición ecológica será socialmente justa o no será.

Volviendo a la cuestión de la juventud, antes existía un cierto contrato social implícito que consistía en que, si tú te esforzabas y estudiabas, el día de mañana tendrías un trabajo y una estabilidad que te permitiría planificar tu vida. Ese pacto se está rompiendo. Ahí está el problema estructural del paro juvenil, con España a la cabeza de la UE. Por no hablar de que tener un empleo no es sinónimo de estabilidad. Hay precariedad e incertidumbre, sin ir más lejos, dentro de la propia universidad, entre el personal investigador. Ese contrato social se está rompiendo, y no solo por la cuestión generacional; existen otras brechas de las que ya hablamos en la anterior respuesta.

Nuestra generación tiene ambiciones, proyectos y sueños, pero quizá esté desorientada en medio de un entorno hostil. No podemos resignarnos a vivir peor que nuestros padres.

Vuestro primer informe trató sobre una posible reedición de los Pactos de la Moncloa para afrontar la actual crisis sanitaria y económica. ¿Cómo de factible veis esta posibilidad?

En efecto, nos estrenamos con ese tema. Tratamos las similitudes, diferencias y oportunidades entre el contexto actual y el de 1977, año en que se firmaron los Pactos de la Moncloa. Aunque la gravedad de la actual crisis podría favorecer un clima político distinto, también señalamos que los incentivos para el pacto hoy serían menores que en la Transición, entre otros motivos porque, en 1977, la dimensión de polity (régimen político) no estaba definida, España no tenía Constitución y la violencia política en las calles era habitual. Volviendo al 2020, nosotros no perdemos la esperanza de que amaine la bronca política. Los próximos Presupuestos Generales del Estado y los Fondos europeos son una oportunidad. Veremos qué ocurre.

Precisamente por eso, quería preguntaros por la Unión Europea, tema de vuestro último informe. ¿Cómo resumiríais su contenido? ¿Qué podemos esperar de esos Fondos europeos?

El informe fue redactado entre abril y junio, en época de negociaciones, antes del acuerdo histórico del Consejo Europeo en julio. Ya se habían aprobado en la UE algunas medidas para afrontar la crisis de la COVID-19 a corto plazo, pero faltaba por definir la respuesta económica a medio-largo plazo. Es decir, el informe se redacta en un contexto de incertidumbre. Pese a ello, consideramos que ha «envejecido» bastante bien, algo que es complicado al escribir sobre actualidad: el informe tiene apartados que siguen completamente vigentes.

Se tratan cuestiones como el debate sobre el uso del Mecanismo Europeo de Estabilidad, las propuestas de actores políticos como el Gobierno español o la Comisión Europea, el futuro del Pacto de Estabilidad y Crecimiento, etc. La intención era hacer una fotografía del momento político en la Unión Europea, incluyendo alguna humilde recomendación con la vista puesta en el futuro.

Sobre el tema de los Fondos europeos, aclaramos un par de cosas brevemente para no alargar la entrevista. España sería el segundo país más beneficiado por el Next Generation EU, el instrumento para la recuperación económica. No obstante, conviene no obsesionarse con la cifra de los 140.000 millones de euros para España. Hay que matizar. Algo más de la mitad de esa cifra se corresponde con transferencias directas, mientras que el resto son créditos (préstamos que hay que devolver, deuda). Las transferencias a los Estados no llegarán de golpe, el procedimiento es largo y hay unos controles, mientras que los créditos, por el momento, no parece que vayan a entrar en juego. Quizá más adelante la situación cambie, pero, a día de hoy, España renuncia a pedirlos, en línea con otros socios europeos. ¿Por qué? Hay pocos incentivos para ello mientras se mantenga el oxígeno que está inyectando el BCE en la economía con su potente programa de compras (PEPP), que contribuye a mantener unos tipos de interés muy bajos. De todas formas, hay seis años para pedir estos créditos. La prioridad ahora es presentar proyectos de inversiones para recibir las transferencias.

Los fondos del Next Generation EU suponen una oportunidad para modernizar nuestra economía, pero también un enorme reto para nuestras administraciones públicas, que deben colaborar de forma coordinada para gestionarlos, habida cuenta de las dificultades que hubo en el pasado para gastar ni la mitad de los fondos del Marco Financiero Plurianual 2014-2020. Hay propuestas muy interesantes desde el mundo académico para no desaprovechar esta oportunidad.

¿Cuáles son los próximos pasos de Fundación Democracia Deliberativa?

Pronto publicaremos un nuevo informe; no podemos dar más pistas. Tenemos muchas ganas de progresar con el proyecto y de dar un salto organizativo, algo para lo que necesitamos financiación o, por lo menos, mucha difusión y apoyo.

De momento, las personas interesadas pueden encontrarnos en https://fundaciondemocraciadeliberativa.wordpress.com/ y en LinkedIn. También acabamos de crear una cuenta de twitter: @DemDeliberativa.

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